Son deseos. Tiempo de esperar.


El deseo carnal va más allá, es un deseo enloquecedor, es pasión, es, es...

Tocar un cuerpo lleno de todas las bajas pasiones va más allá de que con tal sólo besarlo le prendes fuego, fuego que estremece a cualquiera.

Tanta cuestión conlleva a que no se efectúe nada. Hay que actuar, al fin y al cabo para eso estamo aquí.

Estamos para desearnos, para tocarnos.

Con o sin amor.

Con amor?

Sin amor es simplemente el placer y ya. Sólo fué esa noche y talvez nunca te vuelva a ver, que más da, nos disfrutamos, eso es lo que importa.

No hablabas, solo susurrabas con esa mirada de deseo. Vamos, si, si ahí. Eres tan delicioso, eras fabuloso.


Tan mío y ajeno a la vez.

Tan recatado y fogoso a la vez.

Tan romántico y pasivo, loco y deprabado a la vez.


Tu cuerpo encima del mío. Tu deseo luchando contra mi pasión. Penetraste mi miedo y en el se esfumaron tantas dudas que tenía.

Tu beso dejó huella, tu presencia también.


Te dejé salir, te dejé ir.


Me dejaste y sólo te volví a besar... a tocar...

Apagué el fuego; me apagué por un momento.

Ya no te veré. ¿Dónde estarás ahora?, ¿Con quién dormirás?


¿Quién te deseará ahora?

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